El sistema del refuerzo positivo de los gomets


El sistema del refuerzo positivo de los gomets

Creo haber contado ya en este blog que desde el verano pasado mis hijos cogieron la mala costumbre de venir a dormir con nosotros en mitad de la noche, sobretodo Lola. Al principio era una vez por semana, fue aumentando la frecuencia y a la vuelta de las vacaciones de verano ya era raro el día que no aparecía sigilosa bajo nuestras sábanas a la hora habitual (las 4 de la mañana, no sé cuál es la razón, pero siempre entre las 4 y las 4.30). Lo hacía de forma silenciosa, se metía en la cama y se quedaba frita enseguida. No hubiera ocurrido nada si su hermano no se hubiera animado a hacer lo mismo cada vez con más frecuencia. Y eso ya era otro cantar.

Mi hijo no sabe qué es eso de dormir quietecito, es como un dr. Jekyll y mr. Hyde de la actividad física. De día es bastante tranquilito, no es de los que necesita correr todo el día y dar saltos, una actividad física normal le basta, es muy vago, hasta hace dos días todavía pedía bracitos para ir hasta la esquina a comprar el pan… pero en cuanto se duerme no sabe qué es eso de estar quieto. Cuando antes de acostarnos vamos a ver como duermen él siempre está del revés, los pies tocando el cabecero de la cama y su cabeza escondida bajo los 37 peluches que necesita para conciliar el sueño. Así que os podéis hacer una idea de lo que es tenerlo en nuestra cama y además con su hermana, que nuestra cama de 2×2 parece una lata de sardinas con una que se ha quedado viva y no deja de moverse en todas direcciones, además de que te da unos discursos de lo más surrealistas en un tono de voz que bien podría ser Coto Matamoros discutiendo con Karmele Marchante en Sálvame. Ah! Y además se me olvida un pequeño detalle, mi hijo todavía se hace pipí en la cama 5 de cada 7 noches, así que al baile nocturno hay que añadirle la fantástica experiencia de dormir con humedades. Total, que la cosa acababa conmigo bajando a su habitación y durmiendo en una de sus camas, suerte que son de tamaño adulto.

Lo intenté todo, sobornos, amenazas, chantaje emocional, torturas varias… y nada servía, ni para uno ni para otra. Así que decidí resignarme, rezar cada noche para que al menos solo viniera la silenciosa Lola y gastar parte de mi presupuesto de potingues en doble ración de tapa ojeras (que desde aquí os digo, no sirven de nada, o pareces un mapache o como si no te hubieras puesto nada).

En una tutoría con la profe de Lola le comenté de pasada lo divertidas y movidas que eran nuestras noches y me sugirió el sistema de refuerzo de los “gomets”, ellas lo usan en el cole y les funciona bastante bien, sobretodo a partir de los 3 añitos. Me dio dos fotocopias con un dibujo cada una formado por 20 circulitos, el de pep eran 20 circulitos que dibujaban la cara de un marciano y el de Lola 20 circulitos que formaban la cara de un payaso, me dio un taco de gomets (simples pegatinas redondas de colores del tamaño de los círculos que formaban los dibujos) y me dijo que colgara el dibujo en la habitación de los niños y que la cosa consistía en decirle a cada uno de los niños que si no se levantaban por la noche, al día siguiente podrían pegar el gomet y que al acabar de pegar todos los gomets tendrían una recompensa. Así lo hice esa misma noche, poco confiada todo hay que decirlo.

Primera noche, fracaso total, la bella durmiente vino a su hora y el terremoto una hora más tarde. Por la mañana les enseñé los gomets y expresé mi tristeza poniendo cara de tragedia por no poder pegar ninguno, debería haberme hecho actriz, a estas alturas ya tendría un Goya por lo menos.

Segunda noche, la bella durmiente no ha venido, solamente ha venido el del baile de san vito, bueno, menos da una piedra. Fiesta con Lola por la mañana, ponemos un gomet rosa, “of course”, y pegamos saltitos de alegría y nos damos muchos besos con babas. Pep quiere uno, no puede ser, tú has venido a darnos la noche, cabroncete, a ver si aprendes de tu hermana.

Tercera noche, aparece Lola la silenciosa, son las 4, como no! Me despierta, eso es nuevo, me dice “mamá, te has olvidado de taparme, vamos a mi cama y tápame”, bajamos, la meto en la cama, la tapo, besito y a dormir. No más apariciones. Fiesta con los dos a la mañana siguiente, estoy a punto de ponerle solo medio gomet a Lola pero pienso que sería cruel y que estoy pidiendo peras al olmo.

Han pasado unos 25 días, Lola no ha vuelto a levantarse más en mitad de la noche y Pep dos veces o tres, de hecho ya no se acuerdan de poner el gomet por la mañana ni han reclamado la recompensa. De paso también ha servido para que Pep casi no se haga pipís nocturnos, así que puedo decir que HA FUNCIONADO! Así que desde aquí os recomiendo el método, sirve para cualquier cosa, dormir, pipís, recoger juguetes, comer, etc etc, cada una lleváis vuestra cruz así que probad, probad y ya me contareis!

¿Habíais usado el sistema de refuerzo de gomets con vuestros hijos? ¿Porqué nadie me había avisado antes? Creo que aplicaré el sistema con su padre, a ver si aprende a colgar la ropa que se quita y a bajar la tapa de váter. Aunque ése seguro que se acuerda de pedir la recompensa!

Feliz Año Nuevo!!


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