El armario de los niños


El armario de los niños

Tanto da que el armario de tus niños entre en una u otra de estas tres categorías:

Niño Telva: se caracteriza principalmente por ser ropa que el niño por lo general se siente incómodo con ella, ellas vestiditos de nido de abeja, encajes varios, lacitos. Ellos pantaloncitos tipo peto con camisa a juego, cortos con leotardos si son pequeñitos, largos y con pinzas si son más mayorcitos. Tiene una gran ventaja y es que nunca jamás pasa de moda, es la misma que me pusieron a mi y será la misma que pondrán dentro de 25 años. Tiene una desventaja, y es que no hay nada menos práctico para saltar y jugar que un peto con camisa de mirameynometoques o que un vestidito en color “nude” de nido de abeja para por ejemplo un cumple con tarta de chocolate.

Niños superfashion victim: da igual la edad que tengan, tu los vistes si son niñas como iría Paris Hilton para la presentación del último club de cocainómanos y si es niño como el rapero DJ Z o como iría un futbolista de renombre a la inauguración de puticlub más “in” de Madrid. La ventaja de llevarlos así no se la veo por ninguna parte. Desventajas innumerables.

Niños ni tanto ni tan calvo: aquí entramos la mayoría, se trata de buscar y rebuscar intentando no ser una cursi rematada ni parecer que tu hijo sale de un catálogo. Buscar cosas prácticas, bonitas y a poder ser no muy caras. Y sí, tener cuatro cosas para ocasiones especiales tipo para Navidad, o para las bodas de plata de los abuelos o para la entrega que le harán a mamá en Estocolmo del Nobel de Economía. Pero suelen ser prendas que se ponen máximo dos veces.

Pues a lo que iba, comprar demasiado caro no tiene sentido y comprar demasiadas cosas tampoco tiene sentido, esto es algo que vas aprendiendo a medida que vas teniendo hijos. Al primero le compras de todo y más, ropa de estar por casa 6 de cada color, 16 pijamas que cuando vas a ponerle el quinto te das cuenta que ya le queda pequeño y que tienes 11 más de la misma talla sin estrenar, ropa de “vestir” que te ha durado limpia un cuarto de hora y que luego hay que llevar a la tintorería porque todos sabemos que el raso y la seda se dan de tortas con la lavadora y para cuando regresa de la tintorería ya no se la metes ni con calzador. Cuando tienes el segundo y no digamos el tercero ya no cometes estos fallos, así que avisadas quedáis madres primerizas!

Total que cada cambio de temporada es una angustia, montañita de ropa que todavía les podría servir la temporada siguiente si rezas mucho y les alimentas poco, montañita de ropa que ya no les queda y que es impresentable pero que penita tirarla pues igual en la cruz roja alguien la quiere, montañita de ropa de niña presentable para la hija de tu amiga M que todavía no la lleva a la guarde y puede ir vestida de anuncio. Montañita de ropa chandalosa y sufrida para tu amiga L que ya lleva a su niño a la guardería y aprecia el algodón resistente sobre todas las demás cosas del mundo mundial… Y tú con ganas de salir corriendo al mirar a tu alrededor y ver el panorama que tienes, lleno de montañitas y ninguna para tus hijos!

Así que desde aquí un consejo, comprad lo justo, lo que sabéis que usareis a menudo porque es cómodo, lo que sabéis que no os dará un patatús si el niño corre sobre charcos, se tira en plancha sobre el barro o come con los dedos chocolate a la taza. Y todo esto que sepáis que no está reñido con comprar ropa chula y divertida!


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