Esas frases que nos decían nuestras madres… y nosotras repetimos!


Esas frases que nos decían nuestras madres… y nosotras repetimos!

No sé muy bien cual es la razón, pero cuando una se convierte en madre de repente salen de tu boca frases, sentencias, refranes que antes solamente habías escuchado en tu madre pero que jamás habías pronunciado antes de tener hijos. ¿Es un virus que se nos inocula en la sala de partos del hospital? Yo creo que sí. Yo uso algunas, otras no. Ahí van algunas. La mayoría no tienen ni pies ni cabeza.

- Si sigues llorando te voy a dar una razón para llorar de verdad. Y es que las únicas razones por las que uno puede llorar son la muerte de un ser querido, una desgracia mundial o una enfermedad gravísima. Todo lo demás son chorradas. Ya podías decir: Lloro porque me he partido el fémur por tres partes, la respuesta era pues no haber hecho en indiopor ahí o decir Me ha dejado mi novio al pie del altar, la respuesta hija mía es que no hay quien te aguante. Gracias a esa frase nunca lloro en público. A mis hijos no se la digo nunca, que lloren, que lloren y se desahoguen todo lo que quieran!

- Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas. Yo me tomo el zumo sin respirar, de un solo trago, si no lo hago así puedo ver como las vitaminas salen correteando despavoridas y entonces el esfuerzo de exprimir tres naranjas no habrá servido de nada. Cuando les hago zumo a mis hijos también intento que se lo beban al momento de hacerlo y rapidito, no lo puedo evitar.

- Si te tragas el chicle se te pegarán las tripas. Que tu estabas acojonada cada vez que por error te tragabas uno al reirte o al saltar. Toda la noche sin dormir esperando notar en cualquier momento como poco a poco las tripas se iban pegando… una angustia, vamos. Solo comparable en esa línea la frase No te tragues el hueso de aceituna o te crecerá un olivo en el estómago (o un limonero, o un cerezo… dependiendo de la fruta que comiera), eso sí, la frase va muy bien para aprender los árboles frutales. La verdad que es una frase que ya les he soltado a mis hijos las pocas veces que ha caído un chicle en sus manos.

- Camina recta o te saldrá chepa. Cuando por una explosión hormonal temprana y crecimiento exagerado, a los 14 años medía 1,75cm, llevaba una 100 de sujetador y un 40 de pie, tenía todos los complejos propios de la edad y os puedo asegurar que no me sentía precisamente la mujer más guapa y esbelta del mundo, consecuencia, iba siempre como encogida, encorvada, escondida en mi propia camiseta 4 tallas más grande de lo que tocaba. Mi madre (y mi abuela) no paraban de decirme la dichosa frase, total, que acabé andando más recta que un palo por lo que gracias a dios no me salió chepa y más gracias a dios todavía, mis tetas como el resto del cuerpo recuperaron con los años una talla más normal. La verdad, no sé si se la diré a mis hijos, si crecen desproporcionadamente imagino que sí, si salen desgarbados al menos que anden con dignidad.

- Y si Fulanita se tira por la ventana tu vas detrás?. Esa frase también me exasperaba bastante, normalmente venía después de que le pidiera amablemente a mi madre hacer algo tan espantoso como salir hasta las 12 en lugar de hasta las 10 porque mi amiga Fulanita podía llegar a esa hora, su madre que por supuesto era mucho más guay le dejaba. Me entraban ganas de llorar pero no lloraba, por lo que ya os he explicado más arriba. A mis hijos no les pienso soltar esas sandeces, lo tengo claro.

- Si no duermes no vas a crecer. Es una variante de mi madre de la frase si no comes no creces, pero como mis hermanos y yo comíamos como limas no nos la podía decir, así que nos lo decía cuando protestábamos al mandarnos a la cama a las 8 de la tarde con 12 años que ya son ganas de fastidiar y de descansar de niños, ahora lo veo claro. Si ahora somos los tres altos no tiene nada que ver la genética familiar, qué va!, seguro que es porque dormimos una media de 16 horas diarias durante nuestra infancia y adolescencia. Si pudiera, todavía las dormiría. A mis hijos se la digo desde hace tiempo, no sirve de nada pero tengo la esperanza de que algún día entiendan que a las 20h. ya no puedo aguantarlos más!

- Si eres mayor para salir hasta las tantas, también eres mayor para madrugar. Frase típica de los sábados y domingos por la mañana, una tortura, vale que mi madre no era de las que nos despertaba a las 8 en fin de semana, pero para las resacas las 11 son como las 7, y oir entrar a tu madre en la habitación al grito de “arriba caballo moro” no era precisamente agradable. Por culpa de eso si alguien me llama y estoy durmiendo me hago la tonta y digo, qué va, hace hoooras que estoy despierta! Esto no se lo haré a mis hijos pobrecitos míos, que duerman, que duerman lo que quieran, ya llegará el día en que tengan hijos y no puedan dormir.

- La ropa interior bien nueva y bien limpia no vayas a tener un accidente. Mi sueldo se va en ropa interior, a las tres lavadas unas braguitas ya no sirven porque ya no se ven nuevas, y así, con las braguitas bien nuevas puedo salir a la calle a que me atropelle un coche y me tengan que llevar al hospital, da igual que me esté desangrando, que esté con parada cardiaca, que se me salga el hígado por la boca o que me tengan que cortar las dos piernas… si llevas la ropa interior como dios manda todo lo demás no importa. Con mis hijos pienso dejar la frase a medias, hay que llevar la ropa interior bien limpia me parece suficiente.

- Como te caigas te doy un sopapo. Eso es muy cruel, creo que conmigo nunca lo pusieron en práctica, mucha amenaza y luego nada de nada. Muy poco efectiva la amenaza, la verdad. Te abres la cabeza y encima un sopapo? Eso no se lo creía nadie. Así que no pienso usarla.

- Ni herramientas ni herramientos: la cosa era así, tú pedías algo, por ejemplo, quiero jugar con las herramientas de papá y la respuesta era “ni herramientas ni herramientos” o decías Puedo jugar a las maquinitas? e inmediatamente “ni maquinitas ni maquinitos”. Mi madre era una adelantada a su tiempo, podría haber sido ministra de Zapatero perfectamente, con sus miembros y miembras. Esa frase no pienso usarla con mis hijos, no tiene ningún sentido y no aspiro a ser ministra.

- No te sientes en un baño público que puedes pillar cualquier cosa. Esa puede que sea la frase que más mella ha hecho en mí, no la he olvidado jamás, soy una perfecta equilibrista en un lavabo público, puedo llevar en mi cuerpo una cogorza del 10 que atino perfectamente donde tenga que atinar, aguanto el bolso aunque sea con los dientes y abro lo suficiente las piernas para que ni los pantalones toquen el suelo, tengo una técnica apuradísima. Aunque hay que decir que lo mío es exagerado, evito todo lo que puedo el ir a un servicio público, tengo una vejiga de lo más entrenada, no me sentaría ni el servicio del restaurante más caro y más limpio del mundo, no puedo, es superior a mí. Soy una tarada, lo sé. Aunque eso se lo pienso inculcar a mi hija en cuanto las piernitas la aguanten de pie a una altura que le permita hacer puntería… ahora la aguanto yo en volandas cuando le dan ganas de hacer pipí en un sitio público, la pobre no entiende nada, el otro día pretendía que la aguantara así en el baño de casa.

- Culo veo culo quiero. Esa yo no la entendía, yo no quería ningún culo, yo quería pongamos un muñeco como el que acababa de verle a mi vecina, un cuaderno rosa como el de mi compañera de clase o una falda con vuelo como la de mi prima. Pero no quería para nada un culo, con el mío tenía más que suficiente. Pero la uso y mucho con mis hijos. Son unos culo veo culo quiero los dos!

- Hay que esperar dos horas antes de tirarse al agua para hacer bien la digestión. Quien se inventara eso seguro que era un padre de familia al que le gustaba la montaña y odiaba la playa. No tiene ninguna base científica, es una cuestión de meterte despacito por aquello de la temperatura del agua y la del cuerpo y punto, pero esperar 2 horas??? Qué niño es capaz de aguantar?? Yo. Y mis hermanos. Y mis primos. Y mis amigos. Qué remedio! Me he negado a usarla con mis hijos!

Y bueno, hay millones de frases más, pero las dejamos para otro día que lo poco agrada y lo mucho cansa, otra frase.

¿¿Vosotras repetís las frases odiosas de vuestras madres??


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