Déficit de atención (TDAH), educación y alimentación


Déficit de atención (TDAH), educación y alimentación

De un tiempo a esta parte leemos y oímos que hay muchísimos casos de niños con el llamado Trastorno del Deficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) a los que se trata con psicólogos, terapias y sobretodo con medicamentos como el famoso Ritalín, que controla su comportamiento, los anestesia vamos. Algo así como las señoras de 60 años pasadas de Prozac, son una plaga, un poco deprimida? Prozac. Síndrome del nido vacío? Prozac. Mi marido se ha ido con una de 20? Prozac. Pues lo mismo parece que pasa con los niños “moviditos” y el Ritalín.

Corren voces que cuestionan este exceso de diagnósticos y claman diciendo que muchos de ellos son erróneos, que lo que tenemos son niños aburridos bajo un sistema educativo arcaico!

Aquí tenéis una parte de la entrevista que le hizo Punset en su programa Redes a Ken Robinson, un experto en la materia.

Redes: El sistema educativo es anacrónico

En resumen viene a decir que estamos bajo un sistema educacional que servía hace 50 años pero que ahora está totalmente desfasado. Las escuelas no potencian las habilidades individuales de cada niño sino que nos parece mejor alumno aquel que es bueno en letras o matemáticas que aquel que destaca en música, arte o educación física por ejemplo y en el mundo de hoy eso no es funcional, nuestra sociedad necesita individuos creativos, no máquinas de producción sea cual sea su trabajo.

Pero no sólo la educación es la culpable de que haya tanto niño aburrido, hiperactivo o con déficit de atención. Varios estudios demuestran que la alimentación es culpable del comportamiento que tienen los individuos. En una escuela americana de Wisconsin cambiaron el menú escolar de comida basura y genéticamente modificada por comida sana y saludable, se demostró que bajó mucho el mal comportamiento y el bajo rendimiento de los alumnos solamente con eso, cambiando la dieta!

En ese mismo colegio se hizo un experimento con tres ratas a las que daban de comer la comida basura del colegio y otras tres a las que daban comida sana. El resultado: las que comían comida basura se volvieron locas, peleaban entre ellas, estaban siempre agitadas y acabaron matando a una de ellas y se la comieron (asqueroso, sí, pero es lo que hay). Las tres ratas que comían comida sana no experimentaron ningún trastorno, actuaban como lo que son, ratas normales.

En Holanda hicieron otro experimento parecido pero dándoles a las ratas comida genéticamente modificada, dando como resultado que las ratas se volvieron antisociales, asustadas en una esquina de la jaula, demostrando pánico si se las intentaba coger o tocar. Al final una resultó muerta.

Desde luego estos resultados no son suficientes para sacar conclusiones definitivas sobre el efecto de la comida basura sobre humanos o animales, pero desde luego alerta y pone en guardia.

Así que niñas, desde aquí os digo que prefiero llorar cuando hago la compra y veo lo que cuestan los productos ecológicos que darles en un futuro el maldito Ritalín a mis hijos. Por no hablar que les he apuntado en un cole donde la música y las artes cuentan tanto como las matemáticas o el latín!

Aquí os dejo un video bastante ilustrativo sobre la verdad de lo que comemos:

The Meatrix

Al final el verdadero lujo será vivir en un pueblo, tener tu propio huerto y criar tus propios cerdos, vacas y gallinas… Pero si sois como yo, urbanitas irremediables, siempre nos quedará pedir ayuda a gente que sabe lo que hace, como los de La Real Biogranja que como ellos mismos dicen, “siembran salud y cosechan bienestar”.

Foto portada: Frederic Lebain


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